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“Compartidores”: La NSA aprecia tu sociabilidad y los datos que compartes en aplicaciones

«Se ha convertido en un hábito conectar varias aplicaciones como Instagram, SocialCam, Angry Birds, CityVille y Spotify a Facebook. Normalmente se hace clic en “Aceptar” sin saber realmente qué se está permitiendo. Las herramientas sociales conectadas al perfil pueden realizar un seguimiento amplio de la vida del usuario y de sus amigos».
Esta reflexión de Christian Sigl, cofundador de secure.me —compañía que posteriormente pasó a formar parte de Avast—, apareció originalmente en Mashable en septiembre de 2012.
Los datos que compartimos a través de las aplicaciones
El objetivo era advertir de la importancia de pensarlo dos veces antes de compartir datos personales mediante aplicaciones móviles o servicios web. Nunca se sabe con certeza qué puede ocurrir con esa información ni en manos de quién puede terminar.
La NSA y su homólogo británico, el GCHQ, accedieron a información procedente de Angry Birds y otros programas para móviles y tabletas. Entre los datos disponibles podían figurar la edad, la localización, el nivel educativo, la orientación sexual, la geolocalización, el modelo del terminal, su identificador y la versión del software.
La respuesta de Rovio
Rovio, creadora de Angry Birds, negó haber facilitado esos datos a la NSA y anunció que revisaría sus relaciones y contratos con determinadas redes publicitarias. La compañía señaló que el supuesto espionaje podía haberse producido a través de redes publicitarias de terceros utilizadas por millones de páginas web y aplicaciones móviles.
Cómo limitar la exposición de información personal
Independientemente de cómo llegara la información a los sistemas de inteligencia, conceder acceso a datos personales identificables implica un riesgo para la privacidad.
Los datos sociales no surgen de la nada: los usuarios los comparten voluntariamente. Aunque no siempre es posible impedir que una agencia acceda a determinada información, sí se puede reducir la cantidad de datos disponibles.
- Revisar periódicamente las aplicaciones conectadas a Facebook y otras redes sociales.
- Eliminar las que ya no se utilicen.
- Comprobar qué permisos solicita cada aplicación antes de aceptarlos.
- Limitar el acceso a publicaciones, ubicación, contactos y lista de amigos.
