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Avast!: cómo sobreviven los buenos programas antivirus gratuitos (hasta ahora)

Te explicamos cómo sobreviven los antivirus gratuitos de calidad. Los antivirus gratuitos de calidad pueden parecer difíciles de sostener: protegen a millones de usuarios que no pagan una suscripción, pero necesitan laboratorios, servidores y actualizaciones constantes. En 2009, un análisis basado en declaraciones de Vincent Steckler, entonces CEO de Alwil Software, explicó cómo funcionaba este modelo.
Un producto gratuito dentro de una empresa rentable
Avast, Avira y AVG pertenecían a compañías que combinaban ediciones gratuitas y comerciales. La protección sin coste ayudaba a construir una comunidad amplia, mientras que las versiones premium y empresariales generaban ingresos.
Qué diferenciaba a las ediciones de Avast
La edición gratuita mantenía las funciones esenciales de protección, como el análisis de archivos y del tráfico web. La versión profesional de aquella época añadía herramientas orientadas a necesidades específicas:
- Actualizaciones push.
- Escáner mediante línea de comandos.
- Interfaz avanzada y análisis programados.
- Bloqueo de scripts maliciosos.
Conversión a ediciones de pago
Según las cifras citadas en 2009, Avast tenía unos 90 millones de usuarios y entre el 2 % y el 3 % utilizaba versiones premium. Aunque la proporción era pequeña, el volumen total podía sostener una base considerable de clientes.
El papel de los clientes empresariales
Las organizaciones necesitaban licencias comerciales y funciones de administración adicionales. Ese segmento aportaba otra fuente de ingresos sin reducir la protección esencial ofrecida a los usuarios domésticos.
Menos costes de adquisición
Los antivirus gratuitos dependían en gran medida del boca a boca y evitaban parte del coste asociado a instalar versiones de prueba en equipos nuevos. En el mercado tradicional, los fabricantes de seguridad pagaban por aparecer preinstalados y esperaban convertir esas pruebas en suscripciones.
Infraestructura y actualizaciones
El análisis de amenazas y el desarrollo del motor eran costes necesarios tanto para un producto gratuito como para uno comercial. Avast operaba además su propia infraestructura de distribución, una decisión que ayudaba a controlar el coste de atender a una comunidad muy grande.
La frecuencia no era el único criterio
En aquel momento, Avast solía publicar actualizaciones de firmas una vez al día, mientras otros proveedores lo hacían con más frecuencia. La discusión enfrentaba la calidad y optimización de cada actualización con la rapidez necesaria para responder a nuevas muestras.
Por qué seguían existiendo versiones premium
La edición gratuita podía ofrecer una protección sólida, pero no todos los usuarios tenían las mismas necesidades. Las funciones adicionales, el uso profesional y la gestión empresarial justificaban las opciones comerciales.
