Una de las máximas que más repetimos los que trabajamos en seguridad informática es que el eslabón más débil de la barrera es… el factor humano. En toda actividad concerniente a malware existe un atacante/estafador (el que crea el software dañino) y un usuario afectado que, normalmente, suele serlo por sus propias acciones u omisiones.
Nuestra central, Avast Software, uno de los grandes nombres en el campo de los antivirus, anunció que 6 de cada 10 personas que tienen instalado Adobe Reader son vulnerables a ataques por usar versiones obsoletas de dicho software.
Lo que resulta más inquietante del asunto es que los hackers suelen usar de manera común exploits presentes en los productos Adobe, ya que los programas de esta marca están presentes en un número ingente de los ordenadores existentes en el mundo.
Avast lanzó un comunicado en el cual se decía que “un análisis realizado entre usuarios de avast! antivirus dio como resultado que el 60.2% de los que usan Adobe Reader tienen una versión vulnerable a ataques del programa y sólo un 40% tienen el último Reader (Adobe Reader X) o están con los últimos parches de seguridad.”
La compañía también ha comentado que “Adobe Reader es la aplicación para leer PDFs más extendida y consecuentemente es el mayor objetivo para los desarrolladores de malware. Más del 80% de los usuarios de avast! usan este programa, mientras que Foxit (el siguiente en popularidad) sólo es utilizado por el 4.8%”.
A pesar de que la cantidad de exploits presentes en Adobe Reader han disminuido significativamente a lo largo de los años, los hackers todavía están apuntando a versiones “viejas” porque el porcentaje de uso de las mismas es todavía muy alto.
Brad Arking, senior director de seguridad y privacidad de producto en Adobe, ha dicho que “nos encontramos que muchos usuarios no están actualizando su Reader porque pueden seguir viendo documentos PDF en las versiones obsoletas que tienen instaladas. En muchos casos, los usuarios sólo actualizan al adquirir un nuevo ordenador”.
Tanto Adobe como Avast recomiendan a los usuarios y administradores que mantengan su software actualizado y que apliquen los últimos parches. Pero cuando se trata de grandes empresas la actualización no es tan fácil y sencilla como pudiera parecer porque antes hay que llevar a cabo procesos de despliegues de prueba para evitar posibles conflictos y la mayoría de las veces pasa un tiempo entre que la actualización del software se lanza y el parche se aplica.